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Mundial de Rusia

Cheryshev II, primer ZAR del Mundial

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El partido inaugural arrancó con un eufórico combinado Saudí en la primera jugada. Los de Pizzi movieron el esférico con gran capacidad y a una muy buena velocidad. El problema fue que aquello solo era un espejismo sin excesivo fundamento. Tras ese breve tramo inicial, los anfitriones se empezaron a sentir cómodos. La experiencia del equipo ruso era un arma que iban a usar durante todo el duelo.

El conjunto de Oriente Medio trataba de intimidar a la defensa rusa a través de las bandas, donde acumulaban mucha gente para intentar asociarse de manera rápida. En una de esas acciones, el combinado de Cherchesov trató de armar un contrataque en el que Al-Mayouf tuvo que salir del área hasta la zona de tres cuartos para evitar mayores problemas.

Antes de la primera estocada de los de Europa del Este, los visitantes se encontraban más adaptados al guión del partido. Tenían buenas ideas, pero no eran capaces de ejecutarlo con la notoriedad que exige un partido mundialista. Entre tanto, un pase mal dado de los mediocampistas arábigos hizo que Dzagoez aprovechase el espacio por el carril izquierdo para exhibir su gran clase. Su pase llegó al receptor idóneo, pero el esférico terminó en córner. La sensación de peligro que demostraban los rusos era agobiante pese a que también tenía ciertos riesgos estar volcado en campo contrario.

Los atacantes de Pizzi, que aprovecharon los espacios que dejaban en la parcela defensiva sus rivales, no fueron capaces de darle trabajo a Akinfeev. Cumplido el minuto diez del primer partido del torneo más importante de fútbol del mundo, llegó el primer tanto de la competición. El gol se produjo en una segunda jugada en la que la defensa saudí no estuvo a la altura. Al-Jassim no acompañó al hombre que debía marcar, y Rusia lo aprovechó sin dudarlo. Golovin regalaba la primera de las dos asistencias que conseguiría en su debut. La pelota del talentoso futbolista del CSKA, que centró con la pierna derecha, dibujó una gran comba desde la parte izquierda hasta el segundo palo del guardameta. Gazinsky no lo duda y machaca la red de la portería de Luzhniki.

Poco después del primer mazazo ruso, Al-Mayouf hizo una gran parada a un disparo mordido de Dzagoev, pero la jugada estaba invalidada por fuera de juego de Mario Fernandes, quien ejerció más como extremo que como lateral. El ritmo del encuentro cayó ostensiblemente hasta el punto en el que Arabia Saudí perdía balones en la zona de creación de manera continuada. La presión de la selección rusa lograba su objetivo, obligaba al fallo en la entrega y salía con velocidad hacia el marco rival.

Una saga de saques de esquina provocados por Al-Sahlawi llevó a Dzagoev a formar parte de una jugada de ataque que exigía un gran esfuerzo físico. Al pasar la línea divisoria del medio campo, sintió un pinchazo en los isquios de su pierna izquierda y tuvo que abandonar el partido. Demasiada mala suerte para una de las banderas del combinado anfitrión. Cherchesov se decantó por Cheryshev, y no le fue nada mal, de hecho fue la mejor decisión que podía tomar.

Osama, capitán de Arabia Saudí, y Samedov, mediocampista de Rusia, fueron dos de las figuras más sólidas en la mitad del primer periodo. El primero minimizó varios errores de sus compañeros en la zaga. El segundo dio rigor al juego de su equipo en la creación. Con el avance de la batalla, los árabes achucharon la portería de Akinfeev con un disparo lejano de Salem y un cabezazo de Al-Shahrani, pero ninguno fue entre los tres palos.

Cumplida la media hora, Smolov se inventó una elástica que no logró ejecutar con maestría. A falta de cinco minutos para el descanso, Cheryshev echó a perder una clara oportunidad en el interior del área. En la segunda que tuvo no perdonó. El ex del Real Madrid fue hallado por un compañero en el punto de penalti, la picó para deshacerse de su oponente, se la acomodó y fusiló a Al-Mayouf para lograr el segundo del estreno ruso.

La ausencia de nociones tácticas por parte del equipo de Pizzi era notoria y, a la postre, decisiva. Tras la reanudación, Rusia entró muy decidida. Osama evitó la sentencia de Smolov, que estaba agotado. Al-Jassim respondió con un cabezazo que no creó el peligro deseado. La capacidad futbolística del combinado asiático era muy pobre. Al-Sahlawi era el futbolista más decisivo en la franja atacante, pero apenas pudo recibir el balón en una posición decente para rematar.

A falta de veinte minutos para el final, Smolov abandonó el terreno de juego por Dzyuba, quien no tardó en marcar de cabeza. El gigante ruso del Arsenal Tula remató un gran centro de Golovin desde el carril del siete. Osama no pudo rebasarle el balón a un tanque que supera los dos metros de altura. Con la sentencia de los europeos, los de Pizzi no tuvieron capacidad para presentar algo salvable a todos los aficionados al fútbol.

Llegados al minuto noventa, aterrizaron las dos joyas por las que había merecido la pena ver el partido inaugural. Cheryshev se sacó un espléndido latigazo con el exterior de su pierna izquierda desde fuera del área. El balón parecía un misil teledirigido hacia la escuadra del arco saudí.

Cuando todo parecía cerrado, Cheryshev tuvo un duro competidor para ser el hombre del partido. Golovin, que ya había dado dos asistencias, quería poner el broche dorado a un partido inaugural que pasará a la historia. El mediapunta local realizó un estupendo lanzamiento de falta directa para que Al-Mayouf encajara el quinto de la tarde. Rusia da comienzo al Mundial con una fiesta futbolística. La nota negativa fue la lesión de Dzagoev, pero las irrupciones de Cheryshev y Golovin pueden hacer que este combinado sea muy peligroso. De momento, a falta de dos partidos, se puede decir que es la principal favorita para acompañar a Uruguay pese a que Salah tendrá mucho que decir en su reaparición.

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Mundial de Rusia

Francia se proclama campeona del Mundo y suma su segunda estrella (4-2)

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20 años después de sumar su primer título en Saint Denis, Francis vuelve a conquistar la Copa del Mundo tras vencer a Croacia con goles de Mandzukic en propia puerta, Griezmann de penalti, Pogba y Mbappé. Para los balcánicos anotaron Perisic, que hizo el 1-1 provisional y Mandzukic.

 

Francia ha implantado un modelo que apuesta más por la firmeza defensiva, por el orden, el equilibrio, el máximo provecho de la pelota parada y el vértigo de un jóven descarado llamado Kylian Mbappe junto a Antoine Griezmann, convertido en nuevo rey. Ya ha logrado lo que otros grandes astros como Leo Messi, Cristiano Ronaldo y Neymar no han conseguido.

Croacia no decepcionó, en absoluto. Jugó sus armas con todo lo que pudo después del gran desgaste acumulado, pero un gol en propia meta y un gol de penalti señalado a través del VAR minaron su moral. Con el tercer tanto, premio al buen trabajo de Paul Pogba, ya se vino abajo. La montaña era demasiado alta como para pensar en la hazaña.

Didier Deschamps y Zlatko Dalic cumplieron con lo previsto. Ambos Formaron con el equipo de gala, los esperados, los que tan buenos réditos les ha dado a lo largo del torneo. Por parte de Francia, el del músculo en la medular, el vértigo de Mbappe, la calidad de Griezmann, el trabajo de Giroud y la firmeza atrás. El del bloque, en definitiva. Y en cuanto a los balcánicos, se especuló con la baja de Ivan Perisic, determinante en la semifinal ante Inglaterra y que parecía que no llegaría a tiempo.

Francia no iba directamente a por el partido, algo que no ha necesitado en el Mundial. Es un Campeón del Mundo que no ha dominado la posesión en cuatro de sus siete partidos. Sin el balón, tenía a Mbappé, que no aparecía todavía letalmente como contra Argentina y tenía además el plan B, el balón parado, tan útil contra Uruguay o Bélgica. Así, en el minuto 18, Griezmann se inventó una falta al borde del área que Brozovic no cometió. Para otros, un acto de picardía, pero de esa falta cuestionable, sacada por él, llegó el 1-0. Sacó Griezmann con clase e intención y Mandzukic peinó en autogol.

Con 1-0, sin embargo, nada cambiaba demasiado. Francia seguiría en posición de contragolpe y Croacia atacando con más empeño, con las líneas un poco más arriba. Croacia siguió a lo suyo con un fútbol que podría resumirse en la expresión de enajenada pasión de Mandzukic. Un saque de falta con estrategia que llegó llorando tras varios toques a Perisic, que recortó y batió a Lloris.

En el minuto 34, otro saque de esquina iba a cambiar el partido de nuevo. Francia, que lo tenía todo, tuvo además el VAR. Perisic tocaba la pelota en el salto, con un gesto de esconder la mano. La voluntariedad no era clara. Pitana, que enseñó que un buen árbitro tiene que ser también un poco actor, señaló y Griezmann no falló para establecer el 2-1 y que dejó a Croacia bastante tocada anímicamente.

En los primeros minutos de la segunda parte dejó en evidencia el colapso francés en la media. No solo Modric y Rakitic, también Brozovic se imponía. Por eso Deschamps retiró a Kanté por Nzonzi (además de estar amonetado). Parecía que iba en contra de sus principios, pero la pelota le era necesaria a Francia aunque fuera para enviársela a las carreras de Mbappé.

Eso ocurrió en el 54, Pogba, por fin liberado, le lanzó un pase largo (de los que mandaba contra Argentina) y acudió al segundo rechace para hacer el tercero. En la misma jugada: pase, llegada, zurda y diestra, el talento de Pogba se impone al propio Pogba.

La devastación de Mbappé en medio de la agonía valiente de Croacia no acabaría ahí. Poco después, Lucas Hernández le dejó un balón al borde del área, que ajustó al palo para establecer el 4-1 en el marcador.

El partido se reavivó un poco después de un fallo de Lloris, su único del Mundial, que le dejaba en bandeja a Mandzukic 4-2. A partir de ahí, el partido acabó sin más agitación. El Mundial del VAR, de las prórrogas, de los sustos y las sorpresas, acabó como era de esperar, con el esfuerzo croata convertido en un noble homenaje al talento francés.

 

(Foto: Vía FIFA.com)

 

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Mundial de Rusia

Francia – Crocia, la gran final del Mundial

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es.fifa.com | Ya solo quedan dos. 63 partidos repletos de emoción, intriga, goles en jugadas a balón parado y resultados sorprendentes de los que han salido nuestros finalistas: Francia y Croacia. Esta final del Mundial evoca muchos recuerdos del torneo de 1998, la edición de hace dos décadas en la que Francia se proclamó campeona ante su público.

Los Vatreni, debutantes en el certamen aquel año, querrán desquitarse de la derrota registrada entonces en semifinales ante los Bleus, que se impusieron gracias a los dos únicos goles anotados por Lilian Thuram con su selección en toda su carrera. Francia, por su parte, confía en que quien fue capitán en el duelo por el título que siguió a aquel triunfo hace veinte años vuelva a conducir a los suyos hasta la victoria en el estadio Luzhnikí.

Didier Deschamps podría convertirse en el tercer hombre —después de Mário Zagallo y Franz Beckenbauer— que alza el trofeo primero como jugador y luego como seleccionador, siempre que repita ahora desde la línea de banda la final triunfal que jugó ante la Seleção en 1998.

Las conexiones con el pasado están más que claras, pero ambos conjuntos viven el presente. Francia se mostró eficaz y sólida ante Bélgica el martes en semifinales, eliminando a los Diablos Rojos con un 1-0, mientras que Croacia necesitó la prórroga —por tercer partido consecutivo— para deshacerse de Inglaterra el miércoles. ¿Podrán los croatas ir un paso más allá que sus héroes del 98, o será de nuevo el día de Deschamps en el partido más importante del fútbol mundial? Todo el planeta espera impaciente a conocer la respuesta.

Probables alineaciones

Francia: Hugo Lloris; Benjamin Pavard, Raphaël Varane, Samuel Umtiti, Lucas Hernández; Paul Pogba, Ngolo Kanté; Kylian Mbappé, Antoine Griezmann, Blaise Matuidi; Olivier Giroud.

Croacia: Danijel Subasic; Sime Vrsaljko, Dejan Lovren, Domagoj Vida, Ivan Strinic; Ivan Rakitic, Marcelo Brozovic; Ante Rebic, Luka Modric, Ivan Perisic; Mario Mandzukic.

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Mundial de Rusia

El bronce al final se lo lleva Bélgica

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es.Fifa.com | Thomas Meunier y Eden Hazard marcaron para el 2-0 de Bélgica sobre Inglaterra que le dio el tercer puesto en la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™, su mejor actuación de su historia en una fase final.

Bélgica salió a por todas. Su presión se tradujo rápidamente en el gol de Meunier, que le ganó la partida a Danny Rose y remató el centro de Nacer Chadli. Los Diablos Rojosdominaban y disfrutaban con el balón en los pies. Parecían decididos a ampliar la ventaja, pero Inglaterra fue recuperando poco a poco la compostura y neutralizó el juego incisivo de los belgas conforme avanzaba la primera mitad.

Los hombres de Gareth Southgate apretaron los dientes y se adueñaron de la pelota en el tramo final del primer acto y en los primeros compases del segundo, periodos en los que encontraron algunos espacios en tres cuartos de cancha. Si bien no generaron demasiadas ocasiones, los ingleses sí parecían más cerca del gol. En cualquier caso, la amenaza de Bélgica al contragolpe siempre estuvo latente.

Toby Alderweireld despejó sobre la línea de gol un remate picado de Eric Dier, en lo que fue la mejor ocasión del encuentro. Sin embargo, Hazard selló el bronce para los suyos a la contra. Kevin de Bruyne le brindó una magnífica asistencia y el capitán belga demostró su sangre fría con un potente remate.

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