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Opinión

La gran falacia

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Hay verdades inalterables, máximas del fútbol que en muchos casos se apoyan en tópicos a veces acertados, otras veces no tanto.

Quiero detenerme a hablar sobre una de esas verdades, una verdad inalterable para muchos “en el grupo vasco de Segunda B hay que jugar directo para obtener resultados”. Es innegable que el fútbol vasco se apoya fundamentalmente en el juego físico, podríamos decir que tosco incluso -que no suene a menosprecio por favor-, lo que nadie parece pararse a pensar es que quizás por eso, el fútbol de nuestros vecinos se estanca en Segunda B salvo casos como el de clubes históricos como Athletic, Real Sociedad y Osasuna, o en el reciente éxito de Eibar y Alavés.

Si escribiera lo que voy a escribir en 1987 sería una temeridad por mi parte, en aquella época e históricamente, esa “máxima” del juego directo y físico sí era una realidad, pero en la actualidad, por suerte o por desgracia, el fútbol ha cambiado.

En los clubes que militan en categorías superiores ya hemos visto parte de ese cambio, la Real Sociedad se caracteriza a día de hoy por un juego de toque y posesión, el Eibar ya no es el equipo correoso que bregaba en Segunda, le gusta la pelota y se gusta con ella en la medida de sus posibilidades, incluso en Alavés ha tenido temporadas de buen fútbol combinativo, también según su capacidad.

En la Segunda División B sin embargo, los equipos vascos siguen en la misma dinámica de toda su historia, y ahí están, en Segunda División B y con pocos visos de meter algún equipo en Segunda (sin contar filiales).

En el entorno del racinguismo existe el “run run” que el equipo debe jugar “a lo vasco” para obtener resultados; yo, que siempre he sido el retorcido en mi casa, digo que no tiene por qué ser así y lo respaldo con datos.

Vamos a hacer una comparativa desde la temporada 2013/2014 hasta la actualidad en el Grupo II, el grupo vasco.

En la temporada 2013/2014, el campeón es el Sestao, precisamente dirigido por Ángel Viadero, haciendo fútbol directo. Segundo es el Leganés, tercero el Toledo y cuarto Las Palmas B, los tres realizan fútbol combinativo. Curiosamente, asciende a segunda de este grupo uno que no fue campeón, el Leganés.

Subimos otra temporada, vamos a la 2014/2015, Huesca es campeón, seguido de Bilbao Ath, Guadalajara y Real Unión, salvo los fronterizos que fueron cuartos, los otros tres equipos jugaban a llevar la iniciativa, a mandar, aquella temporada fue la mejor para los clasificados de este grupo ya que ascienden Huesca y Bilbao Ath.

En la temporada 2015/2016, quizás nos encontramos con la clasificación final más “tradicional” de los últimos años. Aunque el campeón es el Real Madrid Castilla, otro equipo más combinativo que los clubes vascos, vemos al Barakaldo segundo, Socuéllamos tercero y Toledo cuarto. Podríamos decir que aquí el baremo fútbol de toque – fútbol directo se iguala (a grandes rasgos) al 50%, Castilla y Toledo se clasifican tocando más que sus rivales, mientras que Barakaldo y Socuéllamos estarían más integrados en el juego directo. El caso es que esta temporada no asciende ninguno de los cuatro.

La última temporada es la más evidente en el cambio de tendencia, Albacete, Toledo, Fuenlabrada y Rayo Majadahonda se clasifican para jugar la fase de ascenso. Los cuatro juegan un fútbol vistoso -dentro de lo vistoso que puede jugar un equipo de segunda B-, de toque y de posesión. El Albacete asciende junto a Lorca, Barcelona B y Cultural Leonesa. Tres de los cuatro ascendidos se caracterizan por el buen trato a la pelota, y el Lorca tampoco es que hiciera un fútbol 100% directo.

Con todo esto quiero llegar a varias conclusiones, por un lado, que es falso que para ganar la liga en el Grupo II debas jugar un fútbol directo y aguerrido, los números dicen lo contrario, es más, a tenor de esos números parece garantía de fracaso. ¿Quiere decir que se debe jugar siempre tocando desde atrás? No, el fútbol es como la vida, y en la vida, el equilibrio es fundamental para el éxito. Pero por favor, no estamos en los años 80 y los hechos son tozudos como demuestra la historia reciente en el grupo.

Por otro lado, estaremos de acuerdo en que el objetivo -por encima de ser campeón de grupo- es el ascenso, y ahí los datos son absolutamente demoledores en contra de jugar directo, desde el 2013 hasta la actualidad, de 16 equipos que ascienden, únicamente hay 2 que se les pueda englobar en la categoría de fútbol directo, el UCAM Murcia de 2016, y el Racing de Paco en 2014.

Podemos mirar a largo plazo y empezar a forjar un estilo propio, o podemos ceñirnos al pan para hoy y hambre para mañana. Vaya por delante que ninguno de los modos de juego son buenos o malos per se, la cuestión es desarrollarlos correctamente, pero los datos están ahí y son innegables.

 

(Foto vía martiperarnau.com)

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Con la camiseta puesta

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Bajo el filtro verdiblanco

Muchos son los refranes sobre las elecciones, los gustos y los colores. Cuando te pones la camiseta de tu equipo, sus colores traspasan su tejido y se apoderan de ese músculo que lo alimenta todo. Nuestro corazón verdiblanco.

Ya sea por tradición familiar, por apego a la “tierruca” o por la razón que cada uno escoja, cuando uno es del Racing, lo es para siempre.

El fútbol no entiende de miradas caleidoscópicas. Los colores y el amor a un club permanecerán siempre y ese filtro teñirá la realidad con nuestros colores. Una realidad que ha llevado a un club histórico y centenario a celebrar el ascenso a una categoría que hace poco detestaba, como si de una final de la máxima competición europea se tratase.

Los gustos, los colores, son así. Muchas veces no se eligen, y cuando se han apoderado de ti, los elegirías una y mil veces, a pesar del sufrimiento que conllevan.

Muy poco importa si el partido fue bueno o malo. La afición pasea por las calles de nuestra hermosa ciudad con una sonrisa verdiblanca de oreja a oreja. Pudieron ser villanos, pero hoy, nuestros futbolistas, cuerpo técnico y directivos son héroes, y como tal, pasarán a la historia.

Este maldito deporte se diferencia de otras artes porque no necesita de belleza para ser admirado. Tampoco entiende de intelectualidades o de clases sociales, el fútbol es mucho más que un deporte y tu equipo es mucho más que once valientes corriendo en calzones. El fútbol es pasión, sentimiento y colores.

No era el mejor escenario, ni la mejor hora ni el mejor rival. Quizá tampoco fue la mejor versión de nuestro propio equipo, pero después de meter todos esos componentes en nuestra batidora racinguista, solo hubo que añadir un poco de verde y blanco para que el resultado fuese un día inolvidable.

Despídanse de Lucifer peloter@s, abandonamos el infierno.

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La delgada línea blanca

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A doce centímetros del éxito.

Por Raúl Azcona | En la alta competición, cuando la preparación física se lleva al extremo, se estudia al rival minuciosamente y el conocimiento de nuestros propios límites es absolutamente científico, son los pequeños detalles los que nos acercan o alejan del triunfo.

En el caso del fútbol, y según la reglamentación vigente, un máximo de doce centímetros de anchura debe tener la línea de meta. Esa es la distancia que, en muchas ocasiones, separa la victoria de la derrota, el éxito del fracaso.

El gol lo condiciona todo. Cambia un partido, una dinámica e incluso, una temporada. Haciendo un paralelismo maquiavélico, el gol justifica los medios.

Los ejemplos más actuales evidencian esta antigua teoría. Pensemos, por ejemplo, en el F.C. Barcelona: campeón de liga, semifinalista de Champions y finalista de Copa del Rey. Solo un gol en cada una de las competiciones en las que no fue campeón, lo separó del triunfo. Un gol que redujo un posible triplete y un éxito mayúsculo, a una temporada mediocre.

¿Es justo defenestrar una temporada completa por la falta de acierto en un momento concreto?

Vayamos a un ejemplo más cercano, nuestro Racing. En su último partido, el más importante de la temporada hasta el momento, el equipo empata a cero ante un Atlético Baleares que apenas se acercó a la portería racinguista. Un partido en el que solo un balón al poste privó al Racing de una victoria soñada. Un poste que, según la normativa, debe tener una anchura no superior a doce centímetros, al igual que la línea de meta. Doce centímetros que desataron la euforia en la afición atlética y la incertidumbre en la racinguista.

Nuestro Racing hizo el partido que debía hacer, y solo esa delgada línea blanca nos separó del éxito.

Hagan acopio, por tanto, de las pinturas de guerra. La batalla continúa.

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El fútbol total, por Raúl Azcona

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Foto de The Telegraph

No todo es negro o blanco, el gris tiene su encanto.

Quizá sea la propia condición del ser humano la que lleva a elegir siempre una opción detestando completamente la opuesta. Derecha o Izquierda, Madrid o Barsa, Mourinho o Guardiola, Blanco o Negro…

Pero también es cierto, que después de tanta confrontación, una fuerza suele resurgir y tomar el control imponiéndose al resto, EL GRIS.

Hablemos de fútbol; ¿Mourinho o Guardiola? ¿Madrid o Barsa? ¿Atacar o defender? Si solo somos capaces de elegir entre uno u otro, nos perderemos un montón de matices que se encuentran entre cada polo. Un montón de opciones que hoy se reivindican y triunfan. Klopp, Pochettino, Emery, Sarri, Liverpool, Tottenham, Chelsea, Arsenal…

El fútbol de hoy, el fútbol total, no permite elegir entre atacar o defender. Hoy el fútbol avanza, a la par que la condición física, hacia un todo. Hacia el control de cada fase del partido. Hay que ser capaces de atacar bien, defender bien y de dominar ambas transiciones, es decir, saber qué hacer cuando recupero el balón y cuando lo pierdo.

Según los estudios recientes, alrededor del 30% de los goles se consiguen en acciones a balón parado (córner, falta, penalti…). Otro 30% se obtiene en ataque posicional, ya sea combinativo o directo. Finalmente, alrededor de un 40% de los goles se suceden en el momento inmediatamente posterior (5-6 segundos) a la pérdida o recuperación de balón. Hoy conocido como transiciones.

Cada uno que saque sus propias conclusiones, pero como muchas veces en la vida, en el término medio está la virtud. En saber quedarse con lo bueno de cada opción modelando la propia. Y si hablamos de fútbol, dominar de la mejor manera los 4 momentos del juego y entender el juego en sí mismo nos hará mejor equipo. Y normalmente, aunque no siempre se cumple, los mejores son los que ganan.

Bienvenidos por tanto peloter@s a una nueva era. Bienvenidos a la “transición”.

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