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Opinión

Mis diez jornadas

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Nunca hay que dar lecciones de nada ya que la vida da muchas vueltas de campana, ayer viví una tarde en el sardinero con muchas sensaciones que me recordaban a hace dos temporadas, noté a una grada crispada, unos jugadores con mucho resquemor, un entrenador desquiciado por la situación, y así todo, logramos los tres puntos que a mi parecer son vitales.

Este año lo he dicho en muchas ocasiones, va ser muy duro, va ser una temporada muy larga, tengo que ser sincero conmigo mismo, puedo estar equivocado, nadie tiene la razón absoluta, pero esta campaña todo empezó mal bajo mi punto de vista, las cosas como son. Estaba claro que este año la grada al volver estar Ángel Viadero en el banquillo después del fracaso y decepción del año pasado, iba a estar con las uñas afiladas, siendo lógico. Ayer se palpó que esta temporada no va ser como la campaña pasada, ya que noto que no hay tanta ilusión, es un año totalmente diferente, solo hay que fijarse en los desplazamientos, pero seamos sinceros, ayer nuestro Racing tuvo suerte, y algunos jugadores importantes hacen cosas que no deben de hacer nunca, es cierto que uno de ellos al menos se ha disculpado y eso dice mucho de él, pero no hay que llegar nunca a este extremo.

El equipo esta temporada no tiene identidad ninguna, es un conjunto que no sabe a lo que juega, y decir esto no es ser más o menos racinguista, creedme que es decir lo que se ve domingo tras domingo. Con este juego a la gente se le quita la ilusión, ya que son el grupo de jugadores y el míster al frente los que deben enganchar de nuevo a la afición. Esta campaña es la tercera que disputamos la Segunda B, esta institución lleva demasiado tiempo anclada en las catacumbas del fútbol español. Este año debe ser el ascenso pero no llevamos el camino adecuado, no estamos bien. Ayer por ejemplo… que el entrenador diga que se jugó muy bien, no hace un favor al equipo, todo lo contrario.

¿Dónde está ese Viadero del año pasado haciendo auto-crítica? Está más pendiente de protestar todas las decisiones arbitrales que casi dirigir al equipo, claro ejemplo fue que al final es expulsado.

Luego hay otro tema que me preocupa y mucho, la cantera es nuestro futuro, este club a día de hoy debe casi vivir de ella, estamos en Segunda B, debemos darle protagonismo, pero de verdad, debemos apostar y dar continuidad a los chavales. Ayer por ejemplo, que Sergio no haya jugado un minuto me parece aberrante, que Javi Cobo haya jugado lo que ha jugado pues no lo entiendo, lo de Pau para que hablar, ¿no? Etc… hay que tener una filosofía de juego clara, hay que tener una identidad en el club deportiva que actualmente no se tiene, podría hablar de los fichajes de esta temporada, fichajes que la verdad, no están respondiendo ninguno a las expectativas expuestas, cuando todo el mundo piensa que en diciembre hay que fichar, es básicamente porque las cosas en verano a mi parecer no se han realizado bien.

La situación evidentemente no es alarmante, pero sí muy preocupante, hagamos todos auto-crítica. ¿Este equipo está para competir en los play-off? A día de hoy, ¿Creemos que podemos subir? A muy pesar mío creo que las dos preguntas que acabo de formular a día de hoy es no. ¿Estamos a tiempo de corregir todo? ¡Por supuesto! Es más, creo que tenemos tiempo suficiente como para volver a una senda deportiva que nos insufle optimismo. Ahora mismo estamos los terceros a 4 puntos del primero (nuestro objetivo regular) por lo tanto hay tiempo.

Pero de verdad, vayamos todos unidos, estoy deseando que el equipo me haga creer de nuevo que todo es posible, estoy deseando creer de nuevo, pero repito, no todo vale. Hay cosas a corregir y espero que por el bien de todos, hoy mismo se pongan a ello, yo personalmente también me pondré a hacer mi propia auto-crítica.

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Los buenos amigos

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Fútbol y amistad. Foto: Pixabay

El camino corto hacia el éxito

Vivimos en un país en el que el refranero pone solución a la gran mayoría de los problemas que surgen en nuestro día a día. Muchos son los ejemplos para poder corroborar esta afirmación, pero hoy quiero poner especial atención a uno: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.

Tenemos la costumbre, en estas tierras, de elevar este refrán a su máxima expresión, convirtiéndolo o acercándolo a otro que da exactamente con la tecla de lo que hoy os quiero contar : “Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”.

La evolución, la meritocracia, los éxitos parecen haber quedado de lado y tiene mayor importancia quién te trajo de la mano que lo que hiciste para llegar allí. En el mundo del fútbol este tipo de casos se suceden, y si además, estás en el momento y lugar adecuado, el “contratazo” está asegurado.

El último gran ejemplo, sin ánimo de pisotear o menospreciar a nadie, es el actual seleccionador nacional de fútbol. Parece que un puesto de semejante calado necesitaría de una preparación y una experiencia acorde al cargo, pero en este caso, no es así. Podemos buscar la justificación que cada uno queramos, e incluso cada uno tendremos nuestra opinión de si es acertado o no su nombramiento, pero el caso es claro. No hay experiencia, no hay méritos.

No debía, por otro lado, extrañarnos en exceso cuando, en el mundo del fútbol, se computan los méritos que hiciste como futbolista a los que puedas tener como entrenador. Y esto, que es algo común en casi todos los deportes, no lo es así en otros ámbitos de la vida. Un buen albañil no es un arquitecto y un buen violinista no es necesariamente director de orquesta. Es cierto que el trabajo de campo puede ayudar, pero deberíamos dar mayor importancia a la formación y la experiencia en la labor que se va a desempeñar y no tanto a la mano de la que vienes.

Ya lo dice el refrán peloter@s, quien tiene un amigo, tiene un tesoro.

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Con la camiseta puesta

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Bajo el filtro verdiblanco

Muchos son los refranes sobre las elecciones, los gustos y los colores. Cuando te pones la camiseta de tu equipo, sus colores traspasan su tejido y se apoderan de ese músculo que lo alimenta todo. Nuestro corazón verdiblanco.

Ya sea por tradición familiar, por apego a la “tierruca” o por la razón que cada uno escoja, cuando uno es del Racing, lo es para siempre.

El fútbol no entiende de miradas caleidoscópicas. Los colores y el amor a un club permanecerán siempre y ese filtro teñirá la realidad con nuestros colores. Una realidad que ha llevado a un club histórico y centenario a celebrar el ascenso a una categoría que hace poco detestaba, como si de una final de la máxima competición europea se tratase.

Los gustos, los colores, son así. Muchas veces no se eligen, y cuando se han apoderado de ti, los elegirías una y mil veces, a pesar del sufrimiento que conllevan.

Muy poco importa si el partido fue bueno o malo. La afición pasea por las calles de nuestra hermosa ciudad con una sonrisa verdiblanca de oreja a oreja. Pudieron ser villanos, pero hoy, nuestros futbolistas, cuerpo técnico y directivos son héroes, y como tal, pasarán a la historia.

Este maldito deporte se diferencia de otras artes porque no necesita de belleza para ser admirado. Tampoco entiende de intelectualidades o de clases sociales, el fútbol es mucho más que un deporte y tu equipo es mucho más que once valientes corriendo en calzones. El fútbol es pasión, sentimiento y colores.

No era el mejor escenario, ni la mejor hora ni el mejor rival. Quizá tampoco fue la mejor versión de nuestro propio equipo, pero después de meter todos esos componentes en nuestra batidora racinguista, solo hubo que añadir un poco de verde y blanco para que el resultado fuese un día inolvidable.

Despídanse de Lucifer peloter@s, abandonamos el infierno.

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La delgada línea blanca

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A doce centímetros del éxito.

Por Raúl Azcona | En la alta competición, cuando la preparación física se lleva al extremo, se estudia al rival minuciosamente y el conocimiento de nuestros propios límites es absolutamente científico, son los pequeños detalles los que nos acercan o alejan del triunfo.

En el caso del fútbol, y según la reglamentación vigente, un máximo de doce centímetros de anchura debe tener la línea de meta. Esa es la distancia que, en muchas ocasiones, separa la victoria de la derrota, el éxito del fracaso.

El gol lo condiciona todo. Cambia un partido, una dinámica e incluso, una temporada. Haciendo un paralelismo maquiavélico, el gol justifica los medios.

Los ejemplos más actuales evidencian esta antigua teoría. Pensemos, por ejemplo, en el F.C. Barcelona: campeón de liga, semifinalista de Champions y finalista de Copa del Rey. Solo un gol en cada una de las competiciones en las que no fue campeón, lo separó del triunfo. Un gol que redujo un posible triplete y un éxito mayúsculo, a una temporada mediocre.

¿Es justo defenestrar una temporada completa por la falta de acierto en un momento concreto?

Vayamos a un ejemplo más cercano, nuestro Racing. En su último partido, el más importante de la temporada hasta el momento, el equipo empata a cero ante un Atlético Baleares que apenas se acercó a la portería racinguista. Un partido en el que solo un balón al poste privó al Racing de una victoria soñada. Un poste que, según la normativa, debe tener una anchura no superior a doce centímetros, al igual que la línea de meta. Doce centímetros que desataron la euforia en la afición atlética y la incertidumbre en la racinguista.

Nuestro Racing hizo el partido que debía hacer, y solo esa delgada línea blanca nos separó del éxito.

Hagan acopio, por tanto, de las pinturas de guerra. La batalla continúa.

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